Las 4 columnas de un profesional freelance para mejorar

Un profesional freelance tiene que hacer muchas cosas pero, si tuviésemos que seleccionar las 4 más importantes, las que son vitales porque sostienen su negocio, posiblemente elegiríamos estas columnas de un profesional freelance:

1. Resuelve los problemas de tu cliente

El cliente no acude a ti por gusto, sino porque tiene un problema: necesita renovar su web, lanzar un nuevo producto, traducir unos textos, diseñar un folleto, mejorar su posicionamiento, etc. Y para resolver ese problema necesita de tus conocimientos y de tu trabajo.

Hasta aquí, todo parece claro. Pero hay una cosa que muchas veces olvidamos: el objetivo fundamental es resolver el problema DEL CLIENTE, y no el que nosotros nos imaginamos, o el que nos gustaría abordar.

Puede que para nosotros sea más divertido realizar un diseño espectacular, poner en práctica un enfoque arriesgado, escribir unos textos muy creativos… Pero nunca podemos confundir nuestros deseos con la realidad.

Nuestras propuestas solo serán válidas:

1. si realmente resuelven el problema del cliente

2. si el cliente acepta de buen grado -porque le hemos convencido con argumentos sólidos- que esa es la mejor solución

2. Aporta valor frente a la competencia

Hay mucha gente que hace un trabajo parecido al tuyo, puede que incluso por menos dinero.

Entonces, ¿por qué el cliente te elige a ti y no a otro?

Porque, de alguna manera, eres capaz de aportarle algo valioso: confianza, calidad, rapidez, respuesta inmediata, precio competitivo, y un largo etcétera.

Estas son algunas de las características que harán a tu cliente decidirse por ti:

-Tiempo rápido de respuesta. Hay problemas que no pueden esperar, porque le suponen al cliente una gran pérdida de dinero, o le impiden aprovechar una gran oportunidad de negocio. Es evidente que, en esos casos, un profesional que responda casi de inmediato va un paso por delante de la competencia.

-Conocimiento especializado. A veces el cliente sabe, pero no puede, o no le interesa dedicar su tiempo a una actividad que no es troncal para su negocio. Pero, en la mayor parte de las ocasiones, el cliente no sabe todo lo necesario, y necesita tu conocimiento para avanzar en la dirección adecuada. Esa sabiduría te convierte en el “guía” y consejero de tu cliente.

-Experiencia. La experiencia ha sido, y sigue siendo, un valor contrastado. Si has realizado muchos proyectos similares al que tu cliente necesita, eso significa que:

  • sabes qué hay que hacer
  • sabes cómo hacerlo
  • puedes tomar las decisiones más adecuadas
  • eres capaz de realizar el trabajo mejor y en menos tiempo

El único riesgo de le experiencia: que te hayas aburrido de hacer lo que haces, y entregues a tus clientes un trabajo siempre igual, genérico, mediocre, descuidado y sin matices.

-Reputación. Si todos tus clientes hablan bien de ti, y de la calidad de tu trabajo, prácticamente no necesitarás promocionarte. La garantía de un trabajo bien hecho es el mejor aval para destacarte frente al resto de profesionales.

3. Encuentra la rentabilidad

Si tu trabajo no te permite obtener los recursos económicos que necesitas para vivir de forma razonable y para seguir adelante con tu actividad, entonces no sirve. Así de simple.

Cualquiera puede ser “competitivo” realizando el trabajo gratis, pero esa estrategia no es sostenible, y lo más probable es que conduzca a un callejón sin salida.

4. Demuestra que se puede confiar en ti

Aunque parezca mentira, todavía hay profesionales que no responden a correos y llamadas de clientes, que no se ajustan a los plazos estimados, y que, llegado un momento complicado, o de gran exigencia, incluso son capaces de abandonar el proyecto dejando al cliente tirado.

Debería darse por supuesto, pero no está de más destacar que la responsabilidad es un requisito clave en el trabajo de cualquier profesional.